¿Y qué estamos haciendo?

Con frecuencia destacamos los avances del Atlántico, incluida Barranquilla, en competitividad (entendiendo por esta –aunque no haya un acuerdo sobre su significado– la capacidad de competir de las instituciones públicas y privadas en un contexto local, regional, nacional o internacional), pero poco nos gusta compararnos con los otros departamentos del país para ver cómo estamos.

Si el ejercicio se hace con base en la tercera versión del Índice Departamental de Competitividad, 2015, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, los resultados muestran que el Atlántico y los demás departamentos de la Región Caribe tienen por delante unos desafíos que implican sostenidos procesos de mejoramiento global en el corto, mediano y largo plazo.

En esta medición realizada a 25 departamentos, que dejó por fuera a varios por ausencia de información, los cinco primeros lugares en competitividad correspondieron, en su orden, a Bogotá, Antioquia, Caldas, Santander y Valle del Cauca.

Obtuvieron los puntajes más altos en los tres factores que toma en cuenta el Índice Departamental de Competitividad: condiciones básicas, eficiencia y sofisticación e innovación. Atlántico y Bolívar, los mejores de la Costa, quedaron, respectivamente, en los puestos 8 y 12.

A cada uno de los tres factores mencionados corresponden estos 10 pilares: a condiciones básicas: desempeño institucional, infraestructura, tamaño del mercado, educación básica y media, salud y ambiente; a eficiencia: educación superior y capacitación y eficiencia de los mercados, y a sofisticación e innovación: sofisticación y diversificación e innovación y dinámica empresarial.

Veamos cuáles son, entre 25, los departamentos líderes en cada pilar. En desempeño institucional, Antioquia, Risaralda y Quindío; en infraestructura, Bogotá, Risaralda y Antioquia; en tamaño del mercado, Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca; en educación básica y media, Santander, Boyacá y Huila; en salud, Bogotá, Antioquia y Santander; en ambiente, Antioquia, Caquetá y Meta; en educación superior y capacitación, Bogotá, Caldas y Antioquia; en eficiencia de los mercados,  Bogotá, Antioquia y Caldas; en sofisticación y diversificación de la economía, Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca, y en innovación y dinámica empresarial, Bogotá, Antioquia y Caldas.

Ningún departamento costeño figura en los primeros lugares en estos 10 pilares.  Es cierto que nuestro modelo de Estado permite que las mayores oportunidades se concentren en unos departamentos del interior, empezando por Bogotá, que en esta medición es considerada una región, pero también los dirigentes públicos y privados del Atlántico, y del resto de la Costa, tienen el reto de mostrar más imaginación, unidad, capacidad de trabajo y transparencia. Los cachacos nos ganan en todo. Tenemos que pellizcarnos.


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