FALTA MUCHO TODAVÍA

La ignorancia de la ley es gravísima en un candidato con pretensiones de ganar la elección presidencial. Me resulta risible que ahora haya salido a denunciar el delito de fraude cuando él mismo sugirió a los electores que delinquieran vendiendo el voto, pero que sufragaran por él y las listas del Pacto Histórico.

Creo que no deberían sorprender los resultados del Pacto Histórico en Senado y Cámara. En Colombia cada cierto tiempo las fuerzas de oposición han logrado cosas semejantes.

Por ejemplo,  en las elecciones legislativas del domingo 20 de marzo de 1966 la Anapo  eligió una bancada de 51 parlamentarios entre 18 senadores y 33 representantes en un Congreso de 190 miembros. Gustavo Rojas Pinilla, a quien Alberto Lleras Camargo llegó a llamar “el culebrero de la protesta social”,  era entonces el líder del antiestablecimiento. Rojas Pinilla estuvo cerca de ser presidente el 19 de abril de 1970. Para atajarlo dijeron que el país estaba enfrentado al dilema dictadura o democracia, y luego algún tramuyo  hicieron en la Registraduría para que ganara Misael Pastrana Borrero, el candidato del Frente Nacional.

Pese a que le fue bien a Gustavo Petro, tanto en Congreso como en la consulta, el domingo lo vi desatinado en unos trinos. Tal vez estaba nervioso por la incidencia de la compra del voto cuando envió un mensaje desafortunado por el cual recibió una palera de críticas. En Twitter escribió: “Por todas las redes que tengan disponibles pídanle a la gente que si van a recibir dinero de los compradores de votos, lo hagan pero que voten por Petro y por el Pacto”.

Alguien que aspira a ser Presidente de Colombia – en representación de una democracia ética – no puede invitar a los ciudadanos a delinquir. Y él lo hizo. La ley penal dice que no solo incurre en corrupción el que prometa, pague o entregue dinero o dádiva a un ciudadano para que consigne su voto en favor de determinado candidato, sino también el sufragante que acepte dinero o dádiva. Ambos merecen pena privativa de la libertad.

La ignorancia de la ley es gravísima en un candidato con pretensiones de ganar la elección presidencial. Me resulta risible  que ahora haya salido a denunciar el delito de fraude cuando él mismo sugirió a los electores que delinquieran vendiendo el voto, pero que sufragaran por él y las listas del Pacto Histórico.

Petro y sus seguidores tienen el legítimo derecho de echar voladores al aire por los logros del domingo 13 y él a creer que ya tiene la faja presidencial, pero todavía falta mucho. Esto es como en el fútbol. Hasta el último minuto. O como en el béisbol. Hasta el último out de la última entrada.

En las consultas solo votó una parte del electorado y en la elección presidencial deben participar 20 millones o más. Los números de la jornada del 13 indicaron que casi con seguridad habrá dos vueltas. Y si tomamos como referencia la elección presidencial de 2018, quien aspire a ganar debe obtener unos 10 millones de votos. El que lo logre será porque fue capaz de ir más allá de los linderos de la coalición donde ganó. Es decir, porque tuvo la capacidad de crecer en electores y de jugar mejor el complejo ajedrez de las alianzas. Ese será el que se quede con la Casa de Nariño.

@HoracioBrieva

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