ELIMINAR LAS EPS: ¿SÍ O NO?

Corcho ha dicho que la eliminación de la intermediación de estas entidades no generaría un caos, ni sería volver a los trágicos tiempos del Seguro Social y de los lamentables hospitales públicos plagados de moribundos sin atención. Pero hay mucha gente incrédula que ve con intranquilidad la propuesta y exige que los cambios no destruyan los avances del sistema de salud en la última treintena. En este debate está en juego la vida de los colombianos.

Lo más atractivo en Colombia es fundar un partido político, una iglesia, un clan del narcotráfico o una EPS. En un tiempo también lo fue crear una guerrilla, pero después la lucha armada se desacreditó.

Tener una entidad promotora de salud es atractivo porque uno de los sectores más rentables de la economía es la salud.

Desde que fueron creadas por la Ley 100 de 1993, las EPS han sido una fuente de escándalos, entre ellos el enriquecimiento ilícito de sus dueños. Carlos Gustavo Palacino es el símbolo más desvergonzado de ese pillaje. Y aunque las EPS significaron una superación de los desastres del antiguo Instituto de los Seguros Sociales (ISS), muchas han terminado en liquidación por sus apabullantes problemas administrativos y financieros asociados a la corrupción.

Las EPS manejan muchísima plata sin ninguna transparencia y fallan en sus compromisos con las IPS y en sus obligaciones con los usuarios, que son la razón de ser de su existencia. Las quejas por las dificultades en el acceso a los servicios médicos son el pan de cada día, como ha dicho la nueva ministra Carolina Corcho. En 2021, el 30% de las tutelas estuvieron dirigidas a garantizar el derecho a la salud. Esto da una idea del inconformismo de la gente con las EPS, sin negar la solidez que, sin duda, tienen algunas.

Según el Dane, en 2021 el PIB nacional fue 1.177 billones de pesos. Y el sistema de salud captó unos 65,2 billones, de acuerdo con la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), lo que representó un 5,5% del PIB nacional. 55 billones llegaron a las EPS, es decir, el 84% de esa gigantesca montaña de plata que fue al sistema de salud.  A su vez, las EPS giraron a las IPS 42,6 billones, lo que constituye el 77,5% del mencionado ingreso en 2021 y quedaron debiendo 13 billones. Es decir, que pudieron haber quedado prácticamente a paz y salvo con los prestadores, pero no lo hicieron. ¿Qué pasó con los billones restantes?

El gobierno de Gustavo Petro tiene que pensar bien la solución que va a darle al problema. Este es un gran desafío para la ministra designada. Sería grave retroceder en lo ganado por el sistema de salud.

Los ingresos operacionales de las EPS superan anualmente los de Ecopetrol. Estamos hablando de uno de los grandes negocios de Colombia. Por eso los poderosos dueños de las EPS están a punta de Lomotil porque para eso no sirve el Acetaminofén.

Corcho ha dicho que la eliminación de la intermediación de estas entidades no generaría un caos, ni sería volver a los trágicos tiempos del Seguro Social y de los lamentables hospitales públicos plagados de moribundos sin atención. Pero hay mucha gente incrédula que ve con intranquilidad la propuesta y exige que los cambios no destruyan los avances del sistema de salud en la última treintena. En este debate está en juego la vida de los colombianos.

@HoracioBrieva

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