CON FRANCIA GANÓ Y PERDIÓ

Petro, influido por los políticos de procedencia liberal como Roy Barreras, Armando Benedetti y Luis Fernando Velasco, venía intentando una alianza entre lo que él llama el progresismo y el liberalismo, pero como su vice de 2022 no es de centro (Ángela María Robledo, 2018), doña Francia Elena Márquez Mina soltó un misil contra el jefe del Partido Liberal, César Gaviria, y el probable acuerdo entre el Pacto Histórico y este partido se vino al suelo.

No tanto por sus orígenes en el M-19, sino por su perfil ideológico personal, Gustavo Petro ha tendido siempre a las posturas radicales (a diferencia, por ejemplo, de Antonio Navarro, el último jefe del M-19, una de cuyas virtudes ha sido la mesura, el realismo y la capacidad de hacer acuerdos). Petro, además, tras su retorno al Congreso después de su derrota al Senado en 1994, tomó la decisión de convertirse en caudillo, animado por algunos amigos cercanos provenientes del M-19. Y eso lo volvió mesiánico.

Cuando apareció Hugo Chávez en Venezuela, Petro se entusiasmó con el proceso aunque luego haya tomado distancia del mismo por los riesgos de imagen que le ha significado la asociación con la fracasada Revolución Bolivariana.

Después del revés de la elección presidencial de 2010 y de su paso controvertido por la alcaldía de Bogotá, Petro, con la ayuda de varios asesores, decide introducir algunas variantes en su discurso que lo hicieran más atractivo y digerible.

Por eso, en la campaña de 2018 apeló a Alfonso López Pumarejo y a Jorge Eliécer Gaitán y a las banderas de la ‘Revolución en marcha’ y la ‘Restauración moral de la república’ que enarbolaron respectivamente estos jefes liberales, y a Álvaro Gómez Hurtado y su ‘Acuerdo sobre lo fundamental’.

Todo esto mezclado con anuncios de convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que en la segunda vuelta tuvo que retirar cuando el centro político representado en Antanas Mockus, Claudia López y Navarro decidió respaldarlo para que llegara a los 8 millones de votos.

En la campaña de 2022, Petro, en medio de sus criticadas propuestas de suspensión de la exploración petrolera, de liquidación de las EPS, de modificación del régimen pensional, y del tren eléctrico elevado desde Buenaventura hasta Barranquilla, y a sabiendas de que no puede ganar ni en primera ni en segunda vuelta solo con la izquierda radical, ha buscado cercanía con otros sectores, pero todo parece indicar que su Pacto Histórico se reducirá a la Colombia Humana, el Polo Democrático, UP, Mais, Fuerza Ciudadana, el Partido Comunista y otros agrupamientos.

Petro, influido por los políticos de procedencia liberal como Roy Barreras, Armando Benedetti y Luis Fernando Velasco, venía intentando una alianza entre lo que él llama el progresismo y el liberalismo, pero como su vice de 2022 no es de centro (Ángela María Robledo, 2018), doña Francia Elena Márquez Mina soltó un misil contra el jefe del Partido Liberal, César Gaviria, y el probable acuerdo entre el Pacto Histórico y este partido se vino al suelo.

Con Francia Elena (así se llamaba mí querida abuela materna), Petro ganó y perdió. Ganó una mujer aguerrida, una afrodescendiente de mucho carisma, una altiva mayora, pero perdió porque definió fórmula con una lideresa de insuficiente prudencia política. Por tanto, izquierdizó peligrosamente su campaña.

@HoracioBrieva

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