Soledad no solo es la tierra de las caravanas políticas irresponsables. También preocupa el manejo que la Administración le ha dado a ciertos temas transcendentales. Por ejemplo, durante 2012, 2013 y 2014 no se enviaron a sus 132 mil predios las facturas del predial por la ausencia de herramientas tecnológicas. Estas solo empezaron a generarse desde junio de 2015, por presiones de los entes de control. Soledad no hizo eso durante tres años seguidos, tras ponerle término –a finales de 2010, en la administración del alcalde José Zapata– al contrato con la empresa GTI, que hacía la gestión tributaria.
Inercialmente, sin embargo, mucha gente ha venido pagando, y los ingresos, después de que se fue GTI, lograron un repunte. Los incrementos fueron también posibles por el reajuste de la base catastral y la actualización de las tarifas del Estatuto Tributario. Además, en 2014, se incentivó a los contribuyentes con un descuento del 80% de los intereses del predial.
Otra indolencia de Soledad ha sido la negación a convocar un Tribunal de Arbitramento para dirimir con Triple A una controversia en torno a una supuesta acreencia de $75 mil millones que la empresa insiste en cobrar. Antes de posesionarse, el alcalde Franco Castellanos anunció que pagaría la deuda, pero la jefa de la Dirección de Apoyo Fiscal, Ana Lucía Villa, lo paró en seco porque el tema aún no estaba resuelto en la Superintendencia de Sociedades, y posteriormente una auditoría de la Contraloría General de la República negó la existencia de dicha acreencia. ¿Por qué Castellanos no ha querido convocar ese tribunal?
Tampoco es tan cierto lo que se ha dicho de las finanzas de Soledad. El alcalde recientemente usó la calificación BBB otorgada al municipio para darse bombo. Esta calificación lo que traduce es que la Administración tiene una aceptable capacidad de repagar capital e intereses, pero es inferior a la AAA, AA y A, que indican, en su orden, superiores capacidades de endeudamiento. Además, los logros en materia financiera no son de Castellanos. Son de quienes desde la Administración anterior consiguieron la admisión del Acuerdo de Pasivos, que implicó depurar acreencias irreales y cumplir con las exigencias de la 550. Hasta ese momento las acreencias contables ascendían a $250 mil millones, quedando en $57 mil millones sin incluir las contingencias. Es probable, en realidad, que Soledad esté en semáforo en rojo si tomamos para el análisis el saldo de la deuda real y no el saldo de la deuda financiera, que hoy es cero. Pareciera que la calificadora de riesgos tuvo en cuenta la deuda financiera para la calificación BBB, siguiendo lo que establece la Ley 358 de 1997 sobre endeudamiento. Ojalá no pase lo de Florencia, que inflaron sus capacidades de endeudamiento. De hecho, Findeter le autorizó a Soledad un crédito de $42 mil millones para la reconstrucción de la malla vial. El Ministerio de Hacienda, como le corresponde, ya avaló, pero los bancos aún no giran. Esta plata, seguramente, la manejará el próximo alcalde, que ojalá sea más eficaz que Castellanos en los temas fundamentales de Soledad.
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