¿La bomba Bicentenario?

Hace días, al pasar por la Circunvalar, atrajo mi atención la construcción de una estación de gasolina en el lote donde una valla anuncia el Parque Bicentenario. Sorprendido, le escribí al padre Cyrilo, que se encuentra en Holanda, y él tuvo la gentileza de explicarme el tema.

La idea inicial de este parque –surgida de una tesis de grado de unos estudiantes de Arquitectura de la Universidad del Atlántico– era dotar de un gran pulmón a una ciudad que tiene menos de un metro cuadrado por habitante en zonas verdes, cuando el estándar mundial está entre 12 y 14 metros cuadrados por habitante.

El sueño era un parque para el Suroccidente y toda Barranquilla de unas 24 hectáreas con una serie de modernos equipamientos. El padre Cyrilo empezó entonces a buscar apoyos y convenció a Alejandro Char en su primera alcaldía. Este le asignó al Bicentenario, antes de salir, $10 mil millones.

Luego, Elsa Noguera, tras la insistencia de Cyrilo y porque los parques se convirtieron en una prioridad de su gobierno que no había anunciado cuando aspiró a la Alcaldía, decidió poner en marcha el proyecto, pero lo redujo a 8 o 9 hectáreas porque el ordenamiento territorial privilegia en la Circunvalar bodegas, industrias y bombas como la que pronto entrará en servicio. En conclusión, el gran parque que imaginó Cyrilo fue reducido a un parque de proporciones más modestas, es decir, a eso que llaman un parque lineal. Antes, el proyecto se paseó burocráticamente por el Foro Hídrico, Planeación, Edubar, el Instituto de Deportes y la Secretaría de Gobierno. Nadie lo asumía.

Esto no es lo único: la obra está paralizada porque con las lluvias se dieron cuenta de que los arroyos canalizados que pasan por el lote del parque se desbordan e inundan el área. Y están en unos estudios hidráulicos y en un rediseño del proyecto.

La esperanza de Cyrilo es que “el alcalde Alejandro Char haga realidad el parque por ser un enamorado del proyecto y porque tiene un plan de gobierno que prioriza en parques, zonas verdes y de recreación”.

Personalmente, me queda la curiosidad sobre cómo deberíamos bautizar la bomba que se está construyendo en un espacio que en principio era también parte del lote del parque. Para ser coherentes en esta ciudad de la incoherencia debería llamarse, creo, la bomba Bicentenario.

Y pensar que todo comenzó con una ruidosa ceremonia el 19 de noviembre de 2014 en la que la exalcaldesa Noguera, con la ayuda de Cyrilo, sembró un árbol Macondo como símbolo del parque que en el render del arquitecto Adolfo Schlegel se ve bonito. Habrá que verlo en la realidad.

Cuando se termine el parque recortado, me dice el padre Cyrilo, será accesible a pie en diez minutos a las familias que viven en los barrios La Paz, El Pueblo, Ciudad Modesto, Siete de Agosto, Sourdis, Los Rosales, Las Malvinas y Los Olivos, entre otros. Peor es ná.


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