¿QUÉ MÁS NECESITA BARRANQUILLA?

Yo replantearía el reparcheo para conservar una malla impecable. Para esto dotaría a la Secretaría de Infraestructura de una dependencia de ingenieros civiles y obreros de planta que se encargue (¡todos los días y preferiblemente en la noche!) de acabar con los huecos eternos. En reparcheo y sellamiento de juntas no debe haber más contratación con particulares. Esa teta inagotable hay que terminarla. Solo debemos contratar nuevas vías con estrictas exigencias de calidad.

Muchas cosas. Sin duda. He venido hablando y escribiendo sobre algunos pendientes que a mí juicio debe incorporar la ciudad a su agenda venidera.
Yo creo que Barranquilla necesita mejorar y profundizar el cambio que se inició en los años 90 con la creación y puesta en marcha de la Triple A.

¿Qué significa mejorar y profundizar? Significa aceptar que no partimos de cero, que hemos avanzado, pero que hay que adoptar unas decisiones e impulsar unos proyectos para que seamos una ciudad mejor posicionada en Colombia, América del Sur y el mundo.

Uno no puede desconocer olímpicamente que se han canalizado arroyos homicidas. Que se han hecho muchos kilómetros de nuevas calles. Que los parques ya no son los matorrales donde se emboscaban los delincuentes. Que varios colegios públicos han logrado niveles de excelencia y transitamos al bilingüismo. Que el rescate de la Ciénaga de Mallorquin es una apuesta biodiversa muy importante. Y que nuestra pobreza es inferior a la del promedio nacional y un poquito menor a la de Bogotá, aunque sigue siendo alta.

Solo una mirada miope y sectaria podría negar estos logros. Y de esos negacionistas tercos me aparto porque toda la vida he residido en Barranquilla, de modo que nadie puede descrestarnos con narrativas falaces.

Por todo lo anterior, no es regalado que los últimos alcaldes (Alejandro Char, Elsa Noguera y Jaime Pumarejo) hayan estado liderando la favorabilidad en las encuestas por encima de los mandatarios de las ciudades de mayor presupuesto y población como Bogotá, Medellín y Cali.

Pero como solo Dios y los tontos pueden declararse satisfechos, hablemos de algunos pendientes.

Necesitamos autosuficiencia energética para lo cual tendríamos que estructurar un sistema de generación eólica y solar que incluya atraer inversión internacional.

Esto es decisivo para el crecimiento económico y la calidad de vida.

Un desafío insoslayable es el transporte masivo, en relación con el cual no hemos hecho lo suficiente ni lo que corresponde, dándole casi la espalda.

Hay que materializar, me parece, una universidad pública distrital que amplíe la oferta académica con claros criterios de pertinencia.

Consolidar una ciudad ambiental implicaría que  La Loma sea un ecoparque urbano con infraestructuras livianas, renovación de vivienda y emprendimientos acordes con el entorno natural.

Yo replantearía el reparcheo para conservar una malla impecable. Para esto dotaría a la Secretaría de Infraestructura de una dependencia de ingenieros civiles y obreros de planta que se encargue (¡todos los días y preferiblemente en la noche!) de acabar con los huecos eternos. En reparcheo y sellamiento de juntas no debe haber más contratación con particulares. Esa teta inagotable hay que terminarla. Solo debemos contratar nuevas vías con estrictas exigencias de calidad.

Claro: la ciudad necesita más cosas. Pero por hoy dejo hasta aquí.

@HoracioBrieva

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here