Los talleres presidenciales: ¿qué priorizar?

El sábado 20 tuvo lugar en Malambo el taller Construyendo País con el presidente Iván Duque. Se trata de unos ejercicios que reeditan, bajo un formato similar, los Consejos Comunitarios del expresidente Álvaro Uribe, y se definen como un diálogo directo entre el Gobierno nacional y las regiones.

Por nuestra particular historia presidencialista, en estos eventos el mandatario recibe toda suerte de regalos y hasta bendiciones. Esta vez le dieron una máscara galapera, un cuadro de pescadores, la réplica de un bus, una bandera venezolana, copias de figuras prehispánicas y un libro que le entregaron unas monjas. Es parte de la tropical liturgia que desencadenan nuestros presidentes de la república, a quienes solemos ver como una especie de rey. De hecho, en los talleres se requiere de un acucioso militar que acomode el turbión de obsequios.

Los talleres son también el mecanismo para mantener elevada la favorabilidad presidencial que en dos meses y medio alcanza el 50%, siendo más baja en la Costa Caribe.

Pero los Construyendo País son, principalmente, la evidencia de algo rotundo: las numerosas demandas regionales en educación, salud, acueducto, alcantarillado, energía, seguridad, justicia, infraestructura, emprendimiento, cultura, deporte, etc., desbordan, de lejos, la capacidad del Estado y el tamaño de los presupuestos de la nación y de los departamentos, municipios y distritos. Deberíamos hacer, por tanto, un acuerdo fundamental en torno a las prioridades del país.

En Colombia recursos hay, pero la plata del Estado no llega a la ciudadanía más pobre. Sus problemas siguen haciendo cola y esperando la solución. La razón la da Armando Montenegro en su columna de El Espectador del domingo 21: “El país no cuenta con un sistema único de presupuesto, donde se contemplen en forma panorámica tanto la totalidad de recursos disponibles como las necesidades y prioridades de las regiones”. Lo que hoy hay es un espeso bosque de presupuestos del orden nacional y territorial que funcionan, como dice Montenegro, a la manera de “compartimientos estancos”. Mientras esto ocurre, agrega, “se dejan desfinanciados importantes proyectos de inversión, al tiempo que se permite que se mantengan bolsas de fondos sin gastar, enfocadas a atender, con frecuencia, proyectos menos urgentes”.

Montenegro resalta que el país haya empezado a entender que las regalías deben orientarse a resolver las más urgentes dificultades regionales. El expresidente Juan Manuel Santos usó recursos de estas para vías terciarias ligadas al posconflicto. El presidente Duque ha propuesto también emplearlas en educación pública. Montenegro sugiere que el énfasis de las regalías se sitúe en salud, educación, agua potable y nutrición infantil.

En los talleres presidenciales hay que priorizar para que este escenario no se disperse en un montón de exigencias imposibles de atender.

@HoracioBrieva

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