La UAC de Claudia Da Cunha

La Universidad Autónoma del Caribe, en los últimos años, ha sido un epicentro de escándalos por cuenta de sus exrectores Silvia Gette y Ramsés Vargas. Esto, afortunadamente, no ocasionó su naufragio. Ha sobrevivido a todas las tormentas. La última, provocada por Vargas, tuvo que frenarla el Ministerio de Educación, cuyo acompañamiento, en cumplimiento de sus obligaciones en materia de inspección y vigilancia, impidió que la UAC desapareciera entre las aguas turbulentas de su crisis interna, a la manera metafórica del Titanic. Esta acción del Mineducación fue una demanda masiva y valerosa del estudiantado.

Una mujer –cuyo nombre y apellido no han estado en los sonoros titulares periodísticos– ha sido esencial para estabilizar la operación académica y administrativa de la UAC desde que asumió la rectoría el 19 de abril del presente año.

Se trata de Claudia Da Cunha, una ingeniera industrial con un PhD en gestión de empresas de la Universidad Politécnica de Valencia, España, quien en su hoja de vida, y pese a su juventud, ha amasado una importante experiencia en la docencia, la gerencia y la consultoría en los sectores público y privado.

Su primera tarea en los ocho meses de gestión fue gerenciar la UAC, siguiendo los lineamientos de un Plan de Mejoramiento (2018-2020) que exigió el Mineducación, y los ha venido ejecutando con el resultado de que la institución pudo salvar sus dos semestres y ponerse al día en sus obligaciones salariales con los profesores y empleados. Reordenó, además, áreas críticas como la financiera y la jurídica, y racionalizó la estructura organizacional eliminando cinco de las siete vicerrectorías que existían. La estabilidad financiera la logró con el desembargo de $13 mil millones y $35 mil millones de matrículas de la vigencia.

La UAC es una universidad popular en la que el 80% de los estudiantes viven en los estratos 1, 2 y 3. Este año cerró con 8.400 alumnos. El pronóstico realista de Claudia es que la matrícula en 2019 podría llegar a 9.200 estudiantes.

La UAC está hoy en condiciones de gestionar la acreditación institucional, el 78% de sus grupos de investigación está en las categorías B, A y A1 de Colciencias, ha logrado la aprobación de dos patentes en la Superintendencia de Industria y Comercio, y por primera vez realizó la Feria Innova donde se presentaron unas 300 iniciativas sobre distintos temas.

Lo que Claudia ha hecho merece el apoyo de la ministra María Victoria Angulo, pues todavía la UAC no ha asegurado su sostenibilidad futura. Tiene un cráter heredado de $100 mil millones. Y esto implicará un Plan de Pagos y un Acuerdo de Acreedores a ocho o diez años. Rescatar parte de los activos enajenados es otro reto.

“Pero seguir haciendo ciencia para el progreso, el sueño de los fundadores de este patrimonio de la ciudad y la región, es el gran desafío de la UAC”, dice Claudia.

@HoracioBrieva

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