LA MALA HORA DE MÁXIMO

Contra Máximo no se ha proferido ninguna penalidad, ni por el llamado ‘Nicolasgate’ que es muy reciente y está apenas en proceso de investigación, ni por ningún otro caso. Es decir, no ha habido contra él un fallo penal que lo inhabilite para ocupar cargos públicos de elección popular, pero políticamente son enormes las magulladuras a su imagen pública por los destrozos del sismo de Day Vásquez.

Me han contado que el día en que se conocieron las declaraciones de la exesposa de Nicolás Petro, causantes del movimiento telúrico que ha averiado las paredes de la Casa de Nariño, la reacción de Máximo Noriega fue de notorio nerviosismo. Hacia afuera, sin embargo, él ha tenido el buen cuidado de aparentar tranquilidad.

Hasta ese momento, Máximo se perfilaba como el más probable candidato del Pacto Histórico a la Gobernación del Atlántico, aspiración a la que no ha renunciado (de hecho, el sábado pasado presidió un evento donde congregó a un nutrido grupo de seguidores).

Distintas voces dentro y fuera del Pacto Histórico han opinado que Máximo debería renunciar.  Iván Vargas, uno de los líderes petristas locales que hasta hace poco fue muy cercano a Máximo y a Nicolás, me dijo que en Bogotá han asegurado que Colombia Humana, el partido de Gustavo Petro, no lo avalará.

Contra Máximo no se ha proferido ninguna penalidad, ni por el llamado ‘Nicolasgate’ que es muy reciente y está apenas en proceso de investigación, ni por ningún otro caso. Es decir, no ha habido contra él un fallo penal que lo inhabilite para ocupar cargos públicos de elección popular, pero políticamente son enormes las magulladuras a su imagen pública por los destrozos del sismo de Day Vásquez.

Hay un capítulo que es bueno destacar. Máximo se hizo petrista hace años y esa militancia le abrió las puertas de la Alcaldía de Bogotá del periodo 2012-2015. Cuando yo fui a mediados de 2012 al Palacio Liévano, a entrevistar a Petro para EL HERALDO, me lo encontré –  con la cara sonriente de quien ha resuelto todos los problemas de la vida –  en la sede del gobierno capitalino. Además él se llevó a trabajar a Bogotá a varias personas de Barranquilla de su capilla política.

Después Máximo salió del gobierno por diferencias con Petro por cuestionadas decisiones de contratación, una de las cuales lo obligó a pagar, para no inhabilitarse, una sanción de 212 millones de pesos a la Contraloría Distrital de Bogotá el 14 de julio de 2022. Debido a las actuaciones administrativas de Máximo, afirman fuentes confiables, la relación con Gustavo Petro nunca volvió a ser la misma, pero con Nicolás sí forjó una calculada proximidad personal y política.

Máximo ha sostenido que las alusiones a él por el ‘Nicolasgate’ se producen por el ascenso de su precandidatura. Pero los sondeos que se han conocido muestran que su favorabilidad está por debajo de la de Eduardo Verano, Alfredo Varela y José Antonio Segebre, quienes también están en el sonajero de la Gobernación. Me temo que esa zigzagueante versión no lo ayudará mucho cuando tenga que declarar.

@HoracioBrieva

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