A la caza de los ‘chupichupi’

Acostumbrado a levantarse temprano, uno de mis compañeros de Protransparencia, el viernes pasado, desde la ventana de su apartamento del Centro donde se fumaba un cigarrillo mientras estaba listo el café mañanero, grabó en su celular el momento en que una patrulla de la Policía se lleva a un indigente que dormía en la acera de enfrente. El habitante de la calle se levantó de mala gana (posiblemente a esa hora navegaba en las profundidades de un sueño de bóxer u otro alucinógeno), recogió el cartón que le servía de cama y se montó en la patrulla.

En 2016, en un foro sobre el Sistema Penal Acusatorio, algunos fiscales se quejaban de eso: de que la Policía invierte tiempo y recursos en la captura de lo que ellos y los defensores públicos llaman los ‘chupichupi’. Se trata de ese grupo social urbano que conforman las personas marginadas (indigentes, mendigos y consumidores callejeros de estupefacientes). En mis tiempos de lector de Marx y Engels, descubrí que a esa población desclasada y degradada se le denomina lumpemproletariado.

Sobre este tema de las capturas de los ‘chupichupi’ no hay datos precisos. Lo que sí se sabe es que ocurren a diario porque a los patrulleros sus comandantes les exigen unos indicadores de eficacia y eficiencia, que a su vez a éstos les imponen desde el Ministerio de Defensa. La consecuencia es que a ese ‘lumpenerío’ terminan trasladándolo a las Unidades de Reacción Inmediata (URI), con lo que le añaden mayor congestión al Sistema Penal Acusatorio. Algo de simple humanidad sería conducirlos a hogares de paso y brindarles el debido tratamiento. Es lo que se esperaría en un Estado Social de Derecho. Consciente de esto, la Corte Constitucional acaba de divulgar una sentencia que ordena a la Alcaldía de Bogotá suministrar toallas sanitarias a las habitantes de la calle.

Cada policía que gasta parte de su operatividad en la captura de los ‘chupichupi’ es un policía menos que no hace su trabajo primordial de brindar seguridad a los ciudadanos.

A partir de la estadística y asumiendo que los ‘chupichupi’ clasifican en las capturas por uso de sustancias psicoactivas, me atrevería a hacer una  inferencia. Entre enero de 2017 y julio de 2019, en Barranquilla y el área metropolitana se produjeron 4.154 capturas por narcóticos que corresponden al 21% del 90% de las capturas en flagrancia (19.606). En ese periodo, la Policía, de acuerdo con sus reportes, realizó un total de 21.842 capturas.

La inferencia es esta: si de las 4.154 capturas por drogas ilícitas, 2.000 correspondiesen a los ‘chupichupi’, entonces en Barranquilla y el área metropolitana estarían capturando un promedio diario de 2 ‘chupichupi’. Mientras la Policía modifica sus indicadores de eficacia y eficiencia y los ‘chupichupi’ reciben un trato humano, ¿qué alternativa le queda a esta población lumpenizada? Esconderse, supongo. ¿Pero dónde?

@HoracioBrieva 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here