Sí, a pesar de Santos

La verdad es que si fuese por las encuestas que miden la favorabilidad del presidente Santos, el Sí no podría ganar en el plebiscito del 2 de octubre; afortunadamente, esas encuestas revelan que la mayoría de los colombianos que votará en esta histórica jornada electoral lo hará en respaldo al Acuerdo Final. Por ejemplo, la encuesta de septiembre de Cifras y Conceptos dice que el 56% votará Sí, mientras que el 34% lo hará por el No; un 10% no sabe no responde. Y cuando la encuesta indaga sobre la imagen del Presidente de la República y la del expresidente Álvaro Uribe, los resultados indican que Uribe sigue siendo más aceptado por los colombianos que Santos. La favorabilidad del líder del Centro Democrático es del 50% contra una desfavorabilidad del 47%,  en tanto que la favorabilidad de Santos es de un 36% versus una imagen desfavorable del 61%.

Se ha explicado la amplísima impopularidad del presidente. Que no llega a la gente. Que no comunica bien. Que los coletazos de la caída del precio del petróleo menguaron sus posibilidades fiscales para hacer más inversión. Que ha sido un gobernante que ha comprado el apoyo político con ‘mermelada’. En el caso de los costeños la mayoría creemos que el presidente ha sido indolente y dubitativo frente al tema de Electricaribe, tanto que si no estuviera en juego el futuro de la paz en Colombia, yo no votaría en este plebiscito. Pero está demostrado: Santos, como decimos en la Costa cuando alguien tiene mucha suerte, es de leche.

A pesar de ser un presidente de precaria aceptación popular, va a terminar pasando a la historia como el gobernante que logró el desarme del grupo guerrillero más numeroso y temido del país. Esa misma suerte lo acompañó cuando logró hacerse elegir presidente con la bendición de Uribe; también lo acompañó el hada madrina de la victoria cuando supo reelegirse con la bandera de que él era la paz y Óscar Iván Zuluaga la continuación de la guerra; a la izquierda de Clara López, de Petro y de Navarro, en ese escenario disyuntivo, no le quedó otra alternativa  que votar por Santos y sus votos ayudaron, amén del célebre video de doña Mechas, que, para completar la leche de Santos, se le apareció milagrosamente en el camino.

Bueno: pero más allá de que Santos no les guste a las mayorías nacionales, lo cierto es que ante él hay que quitarse el sombrero por su capacidad estratégica. Su habilidad, su paciencia y su frialdad son admirables. Y este triunfo lo catapulta, sobre todo a nivel mundial, donde comienza a elogiársele como el presidente que, después de varias décadas de infructuosa negociación con las Farc, consiguió sellar un Acuerdo Final con esta guerrilla. A mí me tiene sin cuidado si le dan el Premio Nobel de Paz o le cuelgan una medalla de reconocimiento. Votaré Sí, a pesar de Santos, lo que no me impide sentir respeto por quienes votarán por el No.


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