¿Qué dice Cambio Radical?

Cambio Radical, a lo largo de su existencia partidista, ha avalado líderes que luego fueron encarcelados por parapolíticos. Uno de los avales más indecorosos fue el de la exgobernadora guajira Oneida Pinto, llamada la ‘princesa negra’. Esto estimuló la renuncia de Carlos Fernando Galán a la dirección del partido. En su momento, él dijo que Cambio Radical privilegió los “votos sobre los principios”. Y le desagradó –sobre todo–que Germán Vargas Lleras no respaldara su posición.

La derrota de Vargas Lleras en el debate presidencial fue, por ese y otros errores, la lapidaria factura que los electores le pasaron a quien parecía iba a ser el presidente de Colombia del cuatrienio actual. Es cierto que Cambio Radical, un poco antes, había decidido que la entrega de avales fuese un proceso “transparente y con estricta revisión de antecedentes penales, disciplinarios y fiscales”, pero, para entonces, ya Vargas Lleras era consciente del lastre del partido y optó por la recolección de firmas para respaldar su candidatura.

En los partidos es muy importante una actitud autocrítica a tiempo. En los casos que comprometen al rector de la Universidad del Atlántico, Carlos Prasca; al exalcalde de Puerto Colombia, Carlos Altahona; y al alcalde de Soledad, Joao Herrera, Cambio Radical no ha dado a conocer un comunicado que indique que el partido recrimina las actuaciones de estas personas y se distancia éticamente de ellas.

Prasca llegó al cargo, aunque oficialmente no se haya dicho, con el respaldo de Cambio Radical.  Recordemos que el voto de César Lorduy fue determinante para que el Consejo Superior pudiera escogerlo, tras un prolongado forcejeo. La indigna conducta de Prasca provocó una medida cautelar de la Procuraduría. A Altahona la Fiscalía lo sindica de abuso sexual de menores e inducción de los mismos a la prostitución. Herrera ha gobernado –como lo evidencian unos informes de EL HERALDO– con su familia, en especial con su hijo Joao, protagonizando un grotesco nepotismo de hecho, contrario a la moral pública.

Como si esto fuera poco, estos tres ‘querubines’ no han sido la encarnación de la pureza en el manejo de la contratación pública.

En el Atlántico, Cambio Radical no es un partidito marginal. Es un partido poderoso y casi hegemónico (no obstante el revés de Vargas Lleras en las presidenciales). Tiene varias alcaldías, entre ellas la de Barranquilla. Representación en la Gobernación del  Atlántico. Cuenta con bancada en el Congreso, en la Asamblea y en los Concejos de Barranquilla y del resto del departamento. Y faltan tentáculos que omito por razones de espacio.

Es verdad que la política no se hace con los evangelios, como pensaba Max Weber, pero los partidos (de derecha, de izquierda o de centro) deben tener un invariable compromiso con la ética pública. ¿Comparte esto Cambio Radical? ¿O le parece puro utopismo bobalicón?

@HoracioBrieva


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