¡La Costa tiene que hacerse respetar!
Si hay un tema que ha puesto en evidencia la forma cómo el Gobierno Central sigue tratando a una región como el Caribe colombiano es del gas y la energía eléctrica.
El editorial de El Heraldo del domingo 29 de noviembre, citando el prólogo del exvicepresidente, exministro, exgobernador y actual embajador en La Habana Gustavo Bell Lemus, al libro La isla encallada de Alberto Abello Vives, dice que “siempre ha existido una manifiesta y reiterada falta de voluntad por parte del Estado central de corregir el rezago que aún presenta la Región Caribe en términos de desarrollo y bienestar colectivo con respecto a las otras regiones de Colombia”.
Y dice algo igualmente importante el editorial: el Compromiso Caribe, firmado el 2 de noviembre de 2007 en Barranquilla, y el Voto Caribe, liderado por Eduardo Verano de la Rosa, con más de 2,5 millones de votos en marzo de 2010, son hoy letra muerta. No han servido de plataforma para avanzar en la conquista de la autonomía regional. ¿Hasta cuándo los andinos van a seguir imponiéndonos su hegemonía?
La verdad es que no se termina sabiendo que ha sido más funesto para los intereses de la Región si el centralismo cachaco que nos ha impuesto y nos sigue imponiendo decisiones absurdas o si la sumisión y el entreguismo de la dirigencia costeña. Y la misma pasividad de nuestros coterráneos.
Repetimos el tema del gas y la energía eléctrica es ilustrativo. Por decisión del Estado central el gas de la Guajira y de Sucre fue tomado para resolver las necesidades energéticas del país entero, y, además, se dispuso de una parte de él para exportarlo a Venezuela. Nunca consultaron a la Costa respecto a eso. Sin embargo, el gas de Cusiana, en los Llanos Orientales, que solo abastece al interior, no llega hasta la Región y el Gobierno anuncia ahora que construirá una tubería en dos años. Seguramente sacaron esta chupeta para contentarnos.
Además, por el momento se mantendrá un incremento al precio del gas para los usuarios, y solo accedió el Estado central a conceder una rebaja para el sector industrial que durante más de un año estuvo luchando para que se le resolviera su problema particular.
El tema de la energía eléctrica no se queda atrás. En 1998, el Estado central vendió o mal vendió nuestras electrificadoras departamentales con el argumento de que estaban tomadas por la politiquería y las entregó al capital privado internacional que solo cambió de manos cuando los activos quedaron en poder del actual propietario: Gas Natural Fenosa. Pero la decisión no pudo ser más desafortunada y la Costa ha pagado las consecuencias en términos de calidad de vida y competitividad. El Estado central además de entregar el mercado regional a una empresa incompetente, no firmó con ésta, como correspondía en concordancia con la Ley Eléctrica, un contrato de concesión, y de contera le ha transferido cuantiosos recursos en subsidios y en infraestructura eléctrica. Y se le permiten a Electricaribe reajustes en las tarifas que trasladan a los usuarios las incompetencias y los abusos de la empresa.
Pero nada de lo anterior parece importar a una dirigencia regional que ha tolerado que el Estado central irrespete a la Costa. Es inadmisible que desde Bogotá se nos impongan las determinaciones. Estamos muy lejos, como decía el editorial de El Heraldo citado, de hacernos respetar como la región indispensable que somos para Colombia.
¿No habrá llegado la hora de pensar en un plebiscito donde la Costa diga si quiere o no su plena autonomía?
Foto tomada de La Silla Caribe http://lasillavacia.com/historia/electricaribe-odiada-en-el-caribe-consentida-en-el-gobierno-52475



