El desacertado juego de los alternativos

La política es un juego complejo. Como el ajedrez. Si no tomas decisiones certeras, te dan ‘jaque mate’ en un abrir y cerrar de ojos. 

Leer bien el juego es clave en política. Lo acaba de demostrar el charismo. Como los grupos alternativos no definieron a la Alcaldía un candidato único y diferente a los que otra vez insisten tercamente en lanzarse, pese a sus humillantes y repetidas derrotas electorales, y como la persistencia de ese escenario no entraña ningún riesgo para la continuidad de la actual Administración, los Char hicieron una movida ajedrecística: postularon a la Gobernación a Elsa Noguera con el respaldo de una intimidante coalición de partidos (Cambio Radical, Partido Liberal, Partido Conservador y el Centro Democrático). Solo falta, completico, el Partido de la U. 

Para enfrentar el aparente poderío de Alfredo Varela, a Elsa no podían presentársela al electorado de cualquier manera y le acondicionaron una impresionante escenografía política. Hoy luce ganadora. Y a Varela se le ve desinflado. Además, sin aval. La Alianza Verde se lo dio en 2015, pero no fue agradecido y dejó enemistades en ese partido. De remate, incurrió en la equivocación de buscar, sin éxito, el aval del Centro Democrático y Cambio Radical. Para – de nuevo –  implorárselo a los verdes. ¿Se lo darán? 

En reciente visita a Barranquilla, Alfonso Cabrera, vocero de Colombia Humana, nos contó que Gustavo Petro le propuso a Varela la candidatura a la Alcaldía, pero este no aceptó argumentando que su objetivo era la Gobernación. Tengo la impresión de que Álvaro Uribe es más predecible y respetuoso con su gente que el inescrutable caudillo de la Colombia Humana. 

Los alternativos han reprochado las cerebrales jugadas políticas del charismo, pero me temo que sus marginales cuestionamientos no han logrado desatar en la opinión ciudadana un rotundo rechazo al hegemonismo.  

La concentración del poder, desde luego, no conviene a la democracia, pero si la Gobernación y la Alcaldía quedan en manos del charismo no será su culpa. “Papaya puesta, papaya partía”, como dice la expresión coloquial.

En política, como en el ajedrez, si te equivocas, te liquidan. Y los Char en política han mostrado igual inteligencia que en el comercio: si pueden copar un mercado lo hacen con sus supertiendas y droguerías. 

Evidentemente, el afán de concentración de poder no tiene colores políticos específicos. Carlos Caicedo quiere ser gobernador del Magdalena y elegir a Virna Johnson alcaldesa de Santa Marta. Lo desea todo para Fuerza Ciudadana. La diferencia es que los Char han alineado los poderes nacionales y locales  de la política y Caicedo tiene en contra a la clase dirigente de su departamento. Y también a la Presidencia, la Fiscalía y la Procuraduría. Los Char y Caicedo tienen similares pretensiones de poder, pero no son la misma cosa.

@HoracioBrieva


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *