La marea mediática alrededor de los médicos Sales Puccini (Carlos y Francisco) ha sacado otra vez a flote un tema muy sensible, como el de las cirugías plásticas. Colombia, desde 2010, ha estado en el top de las 10 naciones con el mayor número de este tipo de cirugías. Se volvió un “país plástico”, tituló un diario capitalino. Han cambiado nuestros paradigmas estéticos.
En 2014 se reportó que en el país se realizaron 357.115 intervenciones, por lo general liposucciones e implantes mamarios. Este boom estético estimuló una atractiva oportunidad capitalista, y en ese contexto ha habido de todo: clínicas brujas, falsos cirujanos y decesos, algunos vinculados a malos procedimientos y otros provocados por distintos factores orgánicos. Hay que reconocer, sin embargo, que en el país hay clínicas y cirujanos excelentes.
En Colombia, todo profesional con título en medicina y cirugía puede realizar procedimientos estéticos. Solo la Ley 6 de 1991, sobre anestesiología, y la Ley 657 de 2001, sobre radiología, obligan a que estas actividades las ejerzan médicos especializados. Ese vacío se explica, en parte, por la relativa juventud de la cirugía plástica. Hace unas décadas a ninguna mujer le importaba si tenía tetas pequeñas o poco trasero. Hoy esas preocupaciones parecieran haberse convertido en un ítem de la canasta familiar. Así como las operaciones para disminuir la obesidad. Desde luego, en toda operación, así sea una hernia inguinal, hay riesgos.
Entrevisté al doctor Carlos Sales que afronta, como su hermano, unas imputaciones de la Fiscalía. La investigación se la abrieron por la denuncia de un desconocido. Él defiende su idoneidad basado en su título de la Javeriana, en su especialidad en cirugía general en la Escuela Colombiana de Medicina, en sus estudios de gastroenterología en la Universidad de Chile, de cirugía bariátrica en la Universidad de Hackensack en USA, y en su diplomado en medicina estética en la Universidad Simón Bolívar; y dice que no entiende por qué la Fiscalía pone en entredicho la validez de una especialización hecha a distancia en Colombia con la Universidad Vega de Almeida, de Brasil, pues hoy las universidades ofrecen programas de pregrado y posgrado que los estudiantes pueden realizar desde su domicilio. “Lo presencial y lo virtual no riñen”, dice.
Respecto a un paciente que murió y a otra paciente que tuvo molestias tras la cirugía, Sales dice: “Ambos fueron operados por obesidad. En Nayib Junior Machado Pérez el desencadenante del deceso fue una embolia pulmonar, según la necropsia. Y en María José Ríos Agámez, una hemorragia digestiva posoperatoria obedeció a que no fue a los controles 48 horas después de la intervención”.
Evidentemente, será la defensa de Sales la que debe demostrar que su actividad médica está respaldada en una hoja de vida respetable. Y lo importante será que la Justicia actúe en Derecho.

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