Aún no sabemos qué alcalde o alcaldesa gobernará entre 2024 y 2027. Pero quien asuma esa responsabilidad tendrá que alinear su Plan de Desarrollo con el del presidente Gustavo Petro, ‘Colombia, Potencia Mundial de la Vida’. Este plan tiene tres énfasis: 1) el ordenamiento del territorio alrededor del agua, 2) el impulso a las economías limpias y biodiversas en el marco de la transición energética y 3) la sostenibilidad con equidad e inclusión.
Para Barranquilla eso significa varios retos. Significa caños descontaminados e integrados paisajísticamente a la renovación del Centro Histórico y Barranquillita, en lo cual falta mucho por hacer.
Significa replantear la actuación urbanística en la ribera occidental del río Magdalena, de modo que no implique la expulsión de sus poblaciones sino un completo mejoramiento del hábitat de Villanueva, Barlovento, Siape y Las Flores. Significa la definición de La Loma como suelo urbano de protección. Significa una mejor articulación de La Chinita, La Luz y Rebolo con los caños y el río.
Significa fortalecer el liderazgo distrital en las iniciativas dirigidas a incrementar las capacidades de energía con las disponibilidades solares y eólicas de Barranquilla.
Significa mejorar la relación con la ruralidad del Atlántico con fines alimentarios, turísticos y habitacionales.
Significa avanzar por fin, con el apoyo del Gobierno nacional, como lo ha anunciado el ministro de Transporte, hacia el puerto de aguas profundas a través de una sociedad de economía mixta.
Barranquilla sabrá agradecerle el respaldo al presidente Petro. El puerto mar adentro, con profundidades de 40 metros en sus puntos de atraque, es una aspiración largamente aplazada que potenciará las posibilidades competitivas de la ciudad en el contexto de la transición energética con la producción y exportación de energías limpias, como el hidrogeno verde, para lo cual contamos con inmensos caudales de agua que dispondrían de la energía eléctrica proveniente de las reservas solares y eólicas a nuestro alcance. Así de gigantes son las potencialidades locales en el marco de una economía global que marcha hacia la descarbonización.
Colombia para competir en el comercio mundial tiene que superar el atraso portuario. “El 90% de las instalaciones portuarias fluviales está en mal estado. Los canales de acceso a los puertos marítimos de Barranquilla, Buenaventura y Tumaco no cuentan con la profundidad necesaria para el ingreso de buques de carga, por citar ejemplos importantes”, dice el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo. El superpuerto es clave en la diversificación productiva y exportadora del país.


