Alfredo Varela es hijo de Ricardo Varela, con quien amigos de mi generación, como Alfonso Jacquin, cultivaron una perenne hermandad. Fue líder estudiantil de izquierda (a diferencia de Alfredo que nunca ha militado en ella). Ricardo brilló en el Concejo de Barranquilla en el grupo liberal del senador Juan J. Slebi. A Jacquin, en su época de dirigente del M-19, lo acogía protectoramente en su casa.
Varela fue candidato a la Gobernación en 2015. Logró 340.464 votos. Perdió por una diferencia de 8.657 con Eduardo Verano que obtuvo 349.121 votos. En 2019 lo intentó de nuevo, pero la Alianza Verde, que lo avala por segunda vez, se decidió por la belleza de Nicolás Petro. Fuimos descartados él, Rodney Castro y yo.
Varela ha incurrido en errores estratégicos que, como diría el ‘tigre’ Lascario Humánez, le han enredado la piola.
Dio unas impolíticas declaraciones a Luis Carlos Vélez en la FM Radio que activaron las resistencias de sectores de izquierda hacia él. Esos vetos ya eran notorios cuando Máximo Noriega empezó a gritarle que era el “caballo de Troya del charismo en el Pacto” y un “personaje ajeno a la izquierda”.
El Pacto, en sus distintas expresiones fraccionadas, se orientará hacia Varela, Verónica Patiño, Raymundo Marenco y Verano porque la casa Torres Villalba, que tiene un pie en el Pacto con el senador Pedro Flórez, está con él. En esas diferentes direcciones se moverán los 672.832 votos de Gustavo Petro de segunda vuelta en el Atlántico.
A última hora, el expresentador de televisión y actual representante Agmeth Escaf ha salido a tratar de emparapetar el Pacto para unir lo que se pueda en torno a Varela, pero él mismo es uno de los causantes de sus grietas.
Varela no pudo conquistar el respaldo total del Pacto y tampoco a lo más influyente de la clase política que ha migrado mayoritariamente hacia Verano. Ostenta el logo del Pacto, pero no cuenta con su unánime apoyo.
En la campaña de Varela algunos piensan que podría ocurrir el voto castigo de 2007 contra José Name, a quien sus extensos años de actividad política le pasaron factura con injusticia, diría yo hoy desde la ecuánime perspectiva del tiempo.
No siento que reine la misma atmósfera de aquel agitado 2007. Verano no genera el grado de hastío político de Name pese a su prolongada vida pública. Así pues que veo los astros electorales más alineados en favor de Verano, a quien le espera el reto de darle más al Atlántico con un equipo ojalá renovado.
Posdata: Ser el columnista más leído de la región (según el Panel de Opinión 2023 de Cifras y Conceptos) es una distinción que recibo con enorme gratitud. Seguiremos haciendo la tarea.


