¿Nos cogerá el guere guere?

Casi dos años y ocho meses después de que Barranquilla obtuviera la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, en Veracruz, México, derrotando las candidaturas de Puerto la Cruz (Venezuela) y Ciudad de Panamá, suceso al que asistió una entusiasta delegación de dirigentes locales y periodistas, encabezada por la exalcaldesa Elsa Noguera De la Espriella, apenas este viernes 3, según lo anunciado, será la adjudicación de los contratos para la construcción de un paquete de obras de la infraestructura deportiva, conformado por el Coliseo Humberto Perea (cuya demolición fue un error), el Parque Distrital de Raquetas, el Estadio Moderno Julio Torres y el Estadio de Atletismo.

Ya fueron adjudicados los trabajos de reconstrucción del Estadio Romelio Martínez (1 de septiembre de 2016), del Elías Chegwin (31 de agosto de 2016), y de construcción del nuevo Estadio Tomás Arrieta (17 de junio de 2016).

¿Alcanzará el tiempo para tener listas estas obras? ¿O nos cogerá el guere guere, el pájaro de canto puntual que inmortalizó el maestro José Barros en una de sus letras?

Si Colombia fuera Japón, Holanda o Alemania, países que hacen obras públicas en un abrir y cerrar de ojos, podríamos tener la confianza de que estas obras de Barranquilla no tendrán ningún retraso o contratiempo. Pero estamos en Colombia, y particularmente en Barranquilla, donde las obras suelen marchar a ritmo de morrocoyo y quedar inconclusas o con antiestéticos problemas de detalle.

Los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe están programados entre el 19 de julio y el 3 de agosto de 2018. La cuantía a contratar (sin incluir las interventorías) está estimada en unos $130 mil millones (unos 45 millones de dólares). Sin embargo, el secretario de Recreación y Deportes del Distrito ha dicho que el presupuesto total para la infraestructura deportiva se calcula en unos $185 mil millones, correspondiendo a Coldeportes $110 mil millones y $75 mil millones al Distrito y la Gobernación. Este funcionario ha denunciado lentitudes en los giros a cargo de la entidad nacional.

Como estos eventos internacionales siempre han sido interpretados como una oportunidad para transformar las ciudades, en su momento se oyeron voces que sugerían promover concursos arquitectónicos para diseñar o rediseñar los escenarios deportivos. La Alcaldía adujo falta de tiempo. Han pasado casi dos años y ocho meses desde el otorgamiento de la sede a Barranquilla, a mediados de junio de 2014, y en ese lapso habría habido tiempo para hacer esos concursos. Es cierto que arquitectos prestigiosos como Giancarlo Mazzanti y Katya González elaboraron, respectivamente, los diseños del Romelio Martínez y el Elías Chegwin, pero en el caso del Humberto Perea, a estas alturas, no se conoce un diseño definitivo sino las tres imágenes distintas que han circulado por Internet. ¿Nos cogió el tiempo?


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