Más sobre el parque peor es ná

Debo recordar en esta segunda columna sobre el Parque Bicentenario que la obra tuvo que paralizarse porque por falta de planeación, algo frecuente en las obras públicas de Barranquilla, terminaron dándose cuenta, cuando el contratista ya había iniciado los trabajos de remoción de tierra, que las aguas de los arroyos provenientes de los barrios Ciudad Modesto y Las Malvinas confluyen en la canalización paralela a la carrera 12A, e inundan, en las estaciones lluviosas, el lote proyectado para el parque.

Llama la atención que en los estudios previos del Distrito para la convocatoria a la licitación del parque no se haya tenido en cuenta el manejo de estas inundaciones. ¿Cómo así que la obra ha tenido que detenerse por varios meses por algo que debieron haber previsto? Rafael Lafont, el actual secretario de Infraestructura, dice que el Foro Hídrico  realizó los estudios de drenaje que se requerían y que las obras adicionales para que el parque no se inunde tendrán un incremento de unos $3.500 millones, lo que elevaría el valor del  proyecto a unos $12.800 millones. Además, Lafont es partidario de que estas obras extras las ejecute el mismo contratista, es decir, la Unión Temporal Parque Bicentenario, cuya experticia en obras hidráulicas desconocemos.

Salta a la vista también la ausencia de interventoría en esta obra, lo que no debe sorprendernos en esta ciudad donde, según el ingeniero Luis Narváez, ex presidente de la Sociedad de Ingenieros del Atlántico, hay unas 200 interventorías, pero solo sirven en realidad unas 4, lo cual no es raro pues estas, como afirman los que han estudiado el tema, suelen ser permisivas con los contratistas en cuanto a plazos, calidad y cumplimiento de las obligaciones ambientales y sociales.

Un detalle merece aclaración de la Alcaldía: en los estudios previos de la licitación, presentados por la ex secretaria de Infraestructura Nury Logreira, en el acápite ‘Especificaciones del objeto contractual’, se dice que se “construirá una gran plaza de recepción sobre la Avenida Circunvalar”. ¿De dónde va a salir esa ‘gran plaza’ si lo que queda entre la estación de combustibles de Terpel y el paso del arroyo es solo una cuchillita de terreno? En razón de esto, ¿no debió recortarse el costo del contrato?

No se entiende tampoco que el Foro Hídrico haya consignado, al formular el proyecto con destino al DNP, en lo concerniente al estudio ambiental, que no se requería “Licencia ambiental”, “Diagnóstico ambiental”, “Plan de manejo ambiental”, ni “Otros permisos ambientales”. Sin embargo, el contrato incluyó, como requisito para su formalización, el Plan de manejo ambiental y el Plan de manejo de tráfico. Seguramente dijeron: “Marica, cualquier cosa que surja la resolvemos con un acta o un otrosí”. Como, en efecto, lo van a hacer para las obras hidráulicas no previstas.


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