Hagámosle veeduría a La Loma

POR: HORACIO BRIEVA.

Soy un ferviente partidario de la transformación urbanística de La Loma. Pero quiero expresar unas inquietudes en torno a este estratégico proyecto de ciudad.

Esta isla, hoy muy apetecida, originalmente era más pequeña y fue creciendo a medida que el rio se fue retirando. Tiene 96 hectáreas, 39 de las cuales son de la ciudad. Una parte del pedazo del Distrito proviene de la Estación Cuarentenaria del ICA, que funcionó como centro de observación epidemiológica de animales, más una porción de lo que, repito, fue dejando el rio.

El resto, 57 hectáreas, es de privados. Por años, la isla la ocuparon invasores y desató disputas de tenencia sin saldo de muertos. Afortunadamente. Cuando los japoneses formularon el plan de 1985, vieron su importancia estratégica y la pensaron como lugar ideal para un recinto ferial.

En los últimos años, la ciudad reasumió el proyecto y fueron presentadas las propuestas de la corporación argentina de Puerto Madero y de la Universidad de Miami. Coincidían en sugerir un área central de parque unido al Paseo Bolívar, que, sumado a la ronda de los caños, ofrecía un atractivo espacio verde.

El centro ferial se descartó en La Loma por los problemas de invasores, por la falta de servicios y por ser un terreno de aluvión que exigía del Distrito unas inversiones que éste no garantizaba hacer. Se optó entonces por la antigua sede de Peldar. Pero hubo un momento en que la Alcaldesa habló de retomar la idea del recinto ferial y de eventos en La Loma. Se impuso, sin embargo, el lote de la Vía 40 que está en construcción.

A principios de año, cuando se discutía el POT en el Concejo, revivió el tema de La Loma y algunos concejales pidieron que se conservara totalmente verde. Fui de los que no compartí ese extremismo, pero he defendido que el verde sea preponderante en la intervención que se hará ahí.

En la propuesta arquitectónica, conocida a través de un render, se promete que el espacio público representará el 55 por ciento y el 45 el desarrollo inmobiliario. Pensaría que para una preponderancia del verde éste debería corresponder a un 70 por ciento del área del proyecto y el 30 al urbanismo, teniendo en cuenta que somos una ciudad con un terrible déficit de espacio público: tenemos 0,86 metros cuadrados por habitante cuando la Ley establece 15. Estamos lejísimo de ese parámetro. Por tanto, La Loma y su paisaje no se deben llenar de concreto.

Ahora: como construir en La Loma cuesta mucha plata – aunque las técnicas hayan evolucionado -, vislumbro que va a terminar primando el área inmobiliaria, es decir, la lógica del capital que – obvio – buscará una magnífica ganancia con este proyecto de embellecimiento de la ciudad.

¿Qué gana Barranquilla? Un nuevo edificio para la Alcaldía Distrital, pues las áreas de espacio público no son un regalo: constituyen una obligación de los inversionistas. ¿Es suficiente la compensación?

Por las anteriores razones y por las que seguramente se me escapan, La Loma amerita una veeduría. No para oponérsele sino para que realmente beneficie a la ciudad. Creo que es un ejercicio conveniente.
@HoracioBrieva


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