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PROFUNDIZAR Y MEJORAR EL CAMBIO DE BARRANQUILLA

Tenemos que plantearnos una ciudad más homogénea donde la estratificación sea un mero legalismo mientras el Congreso toma la decisión de derogar ese adefesio clasista. Lograr esa homogeneidad implica posiblemente una concurrencia público-privada para elevar la calidad de la vivienda popular. Hoy, a pesar de los progresos logrados, son abismales los contrastes entre barrios como El Ferry y El Golf. En las ciudades equilibradas esas disparidades entre ricos y pobres no son marcadas.

Para mí la ciudad no necesita un cambio. Necesita  profundizar y mejorar el cambio que ha venido teniendo desde marzo de 1992, cuando el M-19 y el charismo se juntaron para elegir de alcalde, por primera vez, al exsacerdote salesiano Bernardo Hoyos. Desde luego, no todo ha sido color de rosa desde entonces.

Ha habido alcaldes presos, injerencia paramilitar, absurdos como privatizar el manejo de los impuestos, y pasamos por una quiebra que obligó a un Acuerdo de Reestructuración de Pasivos. Pero, a la vez, creció la inversión pública, especialmente de 2008 en adelante, gracias a un mayor recaudo, al endeudamiento y al apoyo del gobierno nacional.

Desde 1992 han pasado por la alcaldía, Hoyos I y II, Edgar George, Humberto Caiafa, Guillermo Hoenigsberg,  Alejandro Char I y II,  Elsa Noguera y el actual Jaime Pumarejo. En gerencia pública, unos han sido mejores que otros.

Se podría afirmar que en 31 años, incluyendo el periodo completo de Pumarejo que termina en diciembre de 2023, los planes distritales de desarrollo han tenido en común un esencial eje estratégico: cerrar las brechas sociales, que siguen siendo notorias pese al caudal de inversiones en colegios, centros hospitalarios, parques, canalizaciones de arroyos y vías.

Hoy no somos la misma ciudad de principios de 1990 que exhibía una desoladora postal de decadencia por un retraso de varias décadas de politiquería,  irresponsabilidad y desorden institucional.

¿Qué deberíamos hacer para profundizar y mejorar el cambio de Barranquilla? Los desafíos son diversos.  Mencionaré algunos que me parecen fundamentales en la agenda local.

Tenemos que plantearnos una ciudad más homogénea donde la estratificación sea un mero legalismo mientras el Congreso toma la decisión de derogar ese adefesio clasista. Lograr esa homogeneidad implica posiblemente una concurrencia público-privada para elevar la calidad de la vivienda popular. Hoy, a pesar de los progresos logrados, son abismales los contrastes entre barrios como El Ferry y El Golf. En las ciudades equilibradas esas disparidades entre ricos y pobres no son marcadas.

Necesitamos un sistema de transporte público de motores eléctricos  y modernizar la red vial.

Hay que extender la ciudad verde creando amplias zonas de recreación y descanso que podrían administrarse por clubes comunitarios con módicas membresías anuales.

Es cardinal el Gobierno Abierto para que haya total transparencia sobre todo en contratación y ejecución presupuestal. Es el camino para robustecer la confianza en la administración de los impuestos.

No podemos dejar por fuera la descentralización administrativa y la cultura ciudadana. Por ejemplo, con una Secretaría de Movilidad reorientada y fortalecida, hay que hacer un esfuerzo descomunal para modificar actitudes y comportamientos en los conductores y peatones.  La imagen de una ciudad civilizada comienza por ahí.

@HoracioBrieva

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