Las protestas sociales en Cuba inspiraron en Juanes esta frase: “El comunismo es una mierda”. Bueno: el comunismo no ha existido ni existe en ninguna parte del mundo como lo teorizaron Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin.
Digamos que la genérica afirmación del cantautor antioqueño no aplica, por ejemplo, para un país gigante como China gobernado por un Partido Comunista que acaba de celebrar regocijadamente sus cien años de existencia y que es hoy, estoy completamente seguro, el partido marxista-leninista más exitoso de la historia.
En China, el comunismo sí no es una mierda. Por el contrario, Xi Jinping, en el marco de esta conmemoración, dijo en su discurso: “Todos los éxitos que hemos conseguido a lo largo de estos cien años son resultado de la lucha unida de los comunistas…”.
En Cuba, en cambio, tras 62 años de revolución, a las nuevas generaciones es imposible hablarles de una sociedad próspera y pedirles que la asocien con los creadores de la república socialista: Fidel y Raúl Castro, Ernesto ‘Che’ Guevara y Camilo Cienfuegos. China es otro mundo. Xi Jinping, basado en los triunfos palpables e incuestionables de la revolución china, ha pedido que se le rinda un “hondo homenaje a los camaradas Mao Zedong, Zhou Enlai, Liu Shaoqi, Zhu De, Deng Xiaoping, Chen Yun y otros revolucionarios de la vieja generación”.
En un país de 1.400 millones de habitantes, los más jóvenes probablemente sepan poco o nada de estos líderes históricos que edificaron la república popular, pero el hecho de que el Partido Comunista les haya garantizado salir de “la pobreza absoluta ya históricamente resuelta” y vivir en una “sociedad modestamente acomodada”, como dijo Xi Jinping, es suficiente para que predomine el respeto a la dirigencia del inmenso país asiático.
Esa misma sensación no prevalece en Cuba respecto a los líderes comunistas encabezados por el presidente Miguel Díaz-Canel.
Xi Jinping dice que el Partido Comunista tiene como propósito “la construcción integral de un poderoso país socialista moderno”. Y basta ir a China para constatar que efectivamente estamos en presencia de una potencia económica que sigue avanzando a pasos descomunales, mientras que Cuba es una isla de pobreza y desesperanza cuyos dirigentes se las atribuyen exclusiva y monotemáticamente al bloqueo estadounidense como si el Partido Comunista gobernante no tuviera responsabilidad también en el estancamiento.
Es evidente que las protestas son la señal de que muchos cubanos están aburridos de sus dirigentes. Lo que no sucede en China.
Como Juanes es solo un estupendo cantante, comprensiblemente no logra hacer estas diferenciaciones. Por eso, al estilo uribista, advirtió: “Ojo Colombia”. Pero nosotros no seremos otra Cuba. “Tú, tranquilo”, Juanes, como dice otro cantante, pero del gol. Lo tuyo es ‘La camisa negra’, la pinta rockera y la guitarra eléctrica. Te preferimos así.
@HoracioBrieva



