La izquierda y el centro: ¿se unirán?

Todos los precandidatos de izquierda y el centro parecen suspirar por las coaliciones, pero hasta ahora no se ven claras señales en tal sentido, porque los egos y los cálculos individuales se interponen como una muralla china.

En particular, las bases de sectores de la izquierda presionan la unidad con cartas, pero el mensaje no tiene aún el efecto deseado. Lo real es que todos los precandidatos se aferran a que sus posibilidades electorales se incrementen. Quizá los mejores ánimos de unidad se observan en Antonio Navarro, Carlos Caicedo y el recientemente postulado Nicanor Flórez.

Navarro, que aporta en la presente etapa de la vida nacional su experiencia de sabio de la tribu, confía en que la sensatez haga el milagro de una candidatura de convergencia, pero sabe que es irreal ese escenario si no hay una consulta a la que se sometan los precandidatos de la izquierda y el centro.

Caicedo ha dicho que no tiene las presiones de quienes marcan en los primeros lugares de las encuestas, como Gustavo Petro y Sergio Fajardo –que andan ansiosos en sus operativos de recolección de firmas–, y como Claudia López, que  aspira a quedarse con la candidatura presidencial de la Alianza Verde, montada en más de 4 millones de firmas que respaldan la convocatoria de una consulta anticorrupción.

Flórez, quien el viernes pasado expuso una magnífica propuesta sobre el agua, sugiere que este tema sea el eje de la agenda nacional, y se declara un “soldado de la unidad”.

Petro, que es el mejor situado en las encuestas, es el que enfrenta los mayores obstáculos. Sobre él pesa una sanción fiscal de 240.000 millones de pesos (unos 80 millones de dólares) por unos subsidios que otorgó a los usuarios del Transmilenio, no cuenta con medios de comunicación, y no solo tiene el rechazo frontal de la derecha radical que lo moteja de ‘castrochavista’, sino que en la izquierda y en el centro despierta resistencias. Aun así, son inocultables sus fortalezas en los estratos 1, 2 y 3 y los entusiasmos que despierta en la Costa Caribe.

Robledo tiene el pleno respaldo del Polo y es un candidato brillante, pero no cuenta con los pistones para ganar solo, así como tampoco Clara López.

Todos estos aspirantes saben que solo la unidad podría colocarlos en segunda vuelta, pero algunos no se pueden ni ver. Me recuerda, de nuevo, la frase de Borges sobre los peronistas: “que se odiaban tanto entre ellos que no tenían odio para sus adversarios”. Desde luego, no son ni ciegos ni torpes como para no darse cuenta que podría ganar “el que ponga Uribe” si no se unifican.

¿Van a esperar que el uribismo y sus aliados definan su candidato para colocar la unidad por encima de sus hígados, o van a proseguir su marcha suicida? Por ahora, todos están en sus cálculos, en sus giras, en sus reuniones, y algunos en sus afanosas recolecciones de firmas.


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