Prasca se volvió insostenible

Por fin se produjo la renuncia de Carlos Prasca, aunque se formalizará en diciembre. Ocurrió en medio de la multitudinaria y ejemplar marcha estudiantil del jueves 31.

El  Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, presidido por el gobernador Eduardo Verano, había intentado diluir el huracán dándole vacaciones a Prasca y proponiendo unas mesas de diálogo que, por supuesto, la comunidad universitaria rechazó.

El infortunio de Prasca principió con unos chats y audios que lo mostraron platicando con unas jóvenes estudiantes a quienes les formulaba explícitas insinuaciones de tenor  sodomítico. Ese fue el detonante de un vendaval de memes que fueron erosionando la figura del rector.

La sodomía (o el sexo anal) es una invención carnal más antigua que la cultura judeocristiana y hace parte del patrimonio genital de la humanidad. Pero, el caso ruidoso de Prasca fue porque se le asoció, puntualmente, a unos eventos de acoso sexual que motivaron una investigación disciplinaria de la Procuraduría, la cual le impuso una suspensión temporal al rector.

Prasca volvió al cargo, tras levantársele sospechosamente la medida, pero su silueta de acosador siguió intacta y sus  proclividades sodomíticas, profusamente aireadas en las redes sociales, se convirtieron en la principal inspiración del cotilleo burlón en la comunidad universitaria que, durante meses, no cesó de exigir su salida.

A Prasca ya no solo le objetaban sus aquelarres eróticos.  Su presencia se tornó especialmente irritante porque los estamentos universitarios no admitían los métodos represivos que había venido implementando para contener la protesta interna, y lo que rebasó la copa fue la orden que impartió para que el Esmad ingresara brutalmente al campus. Hubo golpeados, heridos y detenidos. 

Las universidades no son territorios de la mojigatería porque allí se forman espíritus libres. Sin embargo, si hipotéticamente se les preguntara a los estudiantes y profesores de la Uniatlántico, ¿a quién prefieren en la rectoría: a un pensador como Julio Enrique Blanco o a un actor porno como Nacho Vidal?, la respuesta sería obvia. Desde luego, Prasca no es, ni remotamente, Vidal, y tampoco en ninguna universidad del mundo es ético, estético y políticamente correcto tener un rector cuestionado por acosos sodomíticos.

La comunidad de la Uniatlántico se merece un rector que gobierne con legitimidad y sin represión. Y que no utilice el inmenso poder de su cargo para presionar o adquirir favores sexuales en la población universitaria. Nadie ha insinuado que quienes gobiernen un centro académico superior deban carecer de los instintos biológicos comunes a los demás mortales. No se trata de que sean castrados o frígidas. Se trata de que quienes ostenten esa investidura están obligados a conducir su conducta dentro de los parámetros de la discreción y el respeto.

@HoracioBrieva

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here