EL POMCA 2006 Y CIUDAD MALLORQUÍN

Para Ospino Contreras resulta evidente que “en Ciudad Mallorquín las 11 mil viviendas en 50 hectáreas arrojan una densidad mayor a 200 viviendas por hectárea. Y los principios del urbanismo propenden por unas ciudades densas y compactas, pero esa densidad debe prever los aumentos de flujos vehiculares y las capacidades de las infraestructuras de servicios públicos”.

Comienzo esta columna con unas inevitables preguntas. ¿Qué hizo la secretaría de Planeación de Puerto Colombia para darle bendición aprobatoria al proyecto Ciudad Mallorquín? ¿Se basó acaso en modificaciones al Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca Hidrográfica de la Ciénaga de Mallorquín (más conocido como el Pomca Mallorquín 2006)?

Estos planes son herramientas para ordenar el suelo, el agua, la flora, la fauna y manejar las cuencas.
El Pomca 2006 fue elaborado para ordenar social y ambientalmente la cuenca de la Ciénaga de Mallorquín afectada durante años por las invasiones, la destrucción de los manglares y el bosque seco tropical y la contaminación de las aguas.

Es un denso documento de 732 páginas. Para escribir esta columna revisé algunos de sus muy importantes componentes a sugerencia de Porfirio Ospino Contreras, arquitecto y especialista en planificación del desarrollo  urbano y regional, un profesional de dilatada experiencia y reconocida autoridad en estas complejas materias.

De acuerdo con lo que dice el Pomca 2006, el lugar donde se construye Ciudad Mallorquín es Zona de Uso Múltiple Restringido (ZUMR). ¿Qué significa eso? La página 458 específica que se trata de un espacio “con algún grado de sensibilidad, vulnerabilidad o fragilidad ambiental” que exige  ejecutar “prácticas o actividades de bajo impacto” y realizar “un manejo ambiental riguroso”. El párrafo siguiente precisa aún más lo tolerado en esa zona: “La vivienda y la infraestructura recreativa y turística deben desarrollarse mediante proyectos de baja densidad y en plena armonía con el entorno natural”. En la página 460 un mapa zonificado de la cuenca de la Ciénaga de Mallorquín colorea los distintos tipos de áreas.

La página 622, en referencia a las ZUMR, indica que en dichas zonas están autorizadas  “densidades máximas de 10 casas por hectárea”.

Para Ospino Contreras resulta evidente que “en Ciudad Mallorquín las 11 mil viviendas en 50 hectáreas  arrojan una densidad mayor a 200 viviendas por hectárea. Y los principios del urbanismo propenden por unas ciudades densas y compactas, pero esa densidad debe prever los aumentos de flujos vehiculares y las capacidades de las infraestructuras de servicios públicos”.

Ospino Contreras también cree que los promotores del proyecto deben “explicar cómo van a evacuar las aguas negras, pues la planta de tratamiento contigua a La Playa, aparte de pequeña, siempre ha tenido problemas y vierte a la Ciénaga de Mallorquín sin ningún procedimiento adecuado”.

Asimismo, estima que hay que preguntar “sobre los porcentajes de las áreas de cesiones y el cobro de la plusvalía, pues las ampliaciones viales, como la de la 51B, indispensable para superar la congestión derivada de las sucesivas reformas al POT de Puerto Colombia, son financiadas por los contribuyentes y no por los urbanizadores y dueños de la tierra”.

“Sabroso construir así”, remata Ospino Contreras.

@HoracioBrieva

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