EFECTOS DE LAS COLUMNAS SOBRE CIUDAD MALLORQUÍN

Respecto al plantón, que convocó a unos 50 activistas, tiene la importancia de que expresa el despertar de una sociedad civil que estaba de espaldas al tema ambiental. Hoy hay un grupo de organizaciones que lo ha agendado y lo ha hecho suyo. La mayoría son hombres y mujeres jóvenes.

Mis dos columnas anteriores sobre Ciudad Mallorquín, que se construye en un área del bosque seco tropical en Puerto Colombia, produjeron, pese a que a veces pienso que a los columnistas no nos paran muchas bolas, una amable conversación el jueves 10 con dos altas ejecutivas del Grupo Argos, las doctoras María Clara Aristizábal e Ilva Gómez Crespo, y animaron a unas organizaciones ambientalistas a realizar un plantón el sábado 12 en la rotonda próxima a la Universidad del Norte.

Lo primero que hay que reiterar es que Ciudad Mallorquín es un proyecto indetenible. Ya se han levantado algunas torres, las más cercanas a la Ciénaga de Mallorquín, y avanzan los trabajos de adecuación del suelo donde Argos, la propietaria del mismo, hace el urbanismo con una inversión de unos 100 mil millones de pesos.

Como se sabe, se construirán unos 11 mil apartamentos, la mayoría VIS y VIP, y correrán por cuenta de Amarilo, Constructora Bolívar, Constructora Colpatria, Marval y Conaco, que le compraron a Argos más de 50 hectáreas. Este conjunto de apartamentos se articulará a los edificios que se han venido construyendo en los últimos años en Puerto Colombia en los alrededores de Villa Campestre a expensas de los impactos colaterales al medio ambiente del entorno.

De mi diálogo con las ejecutivas de Argos se concluye que, en su opinión, ese densificado proyecto de Ciudad Mallorquín es beneficioso y necesario en términos sociales y de atención a los déficits de vivienda que muestran Barranquilla y el área metropolitana. Todo parece indicar que para ello hubo una hábil modificación del Pomca Mallorquín que incrementó la densidad construida por hectárea. En relación con los impactos de movilidad que se vendrían cuando Ciudad Mallorquín la habiten (estimo) unas 50 mil personas, las ejecutivas aseguran que han contratado los mejores expertos para atenuarlos. Habrá que esperar ese momento para saberlo.

Respecto al plantón, que convocó a unos 50 activistas, tiene la importancia de que expresa el despertar de una sociedad civil que estaba de espaldas al tema ambiental. Hoy hay un grupo de organizaciones que lo ha agendado y lo ha hecho suyo. La mayoría son hombres y mujeres  jóvenes.

Lo que yo espero – en adelante – es que el portafolio de urbanización y de atención a los déficits de vivienda se encuentre con la agenda protectora del patrimonio ambiental en un amplio diálogo público-privado que incluya a la sociedad civil ambientalista. Para ello, ésta tendrá que organizarse mejor y elevar la calidad de su discurso y sus propuestas.

De paso, sería bueno que la Alianza Verde se convirtiera en un partido fuerte en Barranquilla y el Caribe. Contar con un partido político combativo en la defensa del ambientalismo es clave. Este mensaje se los envío especialmente a Antonio Navarro, Antanas Mockus y Carlos Ramón González, los copresidentes verdes.

@HoracioBrieva

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